lunes, 14 de octubre de 2013

Piel de Hierro

Curioso el devenir de las cosas. Cuanto más sufres, menos sentido tiene sufrir. Pronto todo es lo suficientemente frío e indiferente como para importarte, y con ello avanzas imperturbable en un desierto tumultoso, un lugar donde los gritos se tornan tormenta de arena y la gente dunas que desparecen bajo el gemido del viento. La erosión se ceba en tu cuerpo, y cuando por fin te ha arrancado la ropa, la piel y el alma, te das cuenta de que en ti solo queda hierro. Tu nueva piel, es de hierro...







Y entonces te toca temer al óxido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario